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Un chatbot clásico funciona como un árbol: el cliente elige una opción o escribe una palabra clave y el bot devuelve una respuesta que alguien escribió antes. Es barato, predecible y útil para lo que cabe en un menú: horario, teléfono, seguimiento de un pedido con un enlace.
El problema aparece cuando el cliente pregunta con sus palabras. «¿Me llega antes del sábado a Vigo?» no está en ninguna rama, y el bot contesta con un menú o con «no te he entendido».
Un agente de IA usa un modelo de lenguaje para entender la intención de la pregunta y la responde con información de tu tienda: catálogo, stock, plazos de envío, políticas. Además puede hacer cosas: buscar un pedido, recomendar un producto o pasar la conversación a una persona con un resumen.
Te lo explicamos con más detalle en agentes de IA para WooCommerce: qué son y cómo venden por ti.
El cliente no nota la tecnología. Nota si le has resuelto la duda antes de que se vaya.
Un agente responde con los datos del producto y del envío, no con un menú.
¿Quieres aplicarlo en tu tienda?
Basta un chatbot si recibes pocas consultas, casi todas iguales (horario, seguimiento, devoluciones) y tu catálogo es pequeño y estable.
Compensa un agente si:
Es el miedo más habitual, y se controla con la configuración:
El plan Básico de CreaWoo incluye un agente de IA entrenado con tus preguntas frecuentes y tu catálogo.
Sí, suele costar más por conversación, porque cada respuesta la genera un modelo de IA. Compensa cuando resuelve dudas que hoy te hacen perder ventas o te quitan horas de atención.
Puede, sobre todo si le falta información. Por eso se conecta a tus datos reales, se le marcan límites claros y se revisan sus conversaciones. Bien configurado, dice «no lo sé» antes que inventar.
Sí. Las preguntas y respuestas que ya tienes en el chatbot son un buen punto de partida para entrenar al agente.